· Manuela, el principal personaje de la película Todo sobre mi madre (1999).
· Emma Swan, la protagonista de la serie Once upon a time (2011).
Una celebridad italiana, muy admirado allí en su país natal y famoso aquí por cantar y casarse con la hija de 'Tirone Pover' (así lo llamaba mi abuela) ha publicado sus memorias. Cada uno puede hacer en su vida lo que le venga en gana, siempre que no dañe a terceros, y por lo tanto, es libre de contar, adornar, añadir y decir lo que le apetezca en una biografía. Lo que yo no entiendo es el hecho de haberse puesto a escribir experiencias y sentimientos, yo también escribiría las mías si tuviera algo interesante que decir, lo que me ha llamado especialmente la atención es que un hombre
que se llama razonable así mismo y hable de dios, ángeles y sinos, poniéndole a cada cosa su nombre, luego para referirse a sus malos momentos mencione al Agente D en lugar de hablarnos del demonio. ¿Puestos a inventar nombres por qué no contó que éste era el quinto miembro del equipo A y que se convirtió en un ser maligno al trabajar ideando pruebas para el Factor F?
pero ahí están, forman parte de nuestras culturas, y no hace falta cambiarles los nombres: el todopododeroso (que alegría poder tener tantos poderes) desde que el hombre (un ingenuo) quiso depositar su fe en él ha sido conocido como el altísimo, la providencia, el salvador, el padre, el creador, el omnipotente, Jesucristo, Jehová o Yahvé. Por otro lado, a ese conocido como el anticristo también se le ha llamado lucifer, satanás, leviatán, belcebú, mefistófeles, luzbel o satán. 
¿Cuánto tiempo llevan los peperos con sus carteras? Na' y menos, sin embargo, ya me tienen más que cabreada. Yo misma me pido calma, pero es que lo que tengo en las venas es sangre y no horchata. ¿Qué pretende el nuevo ministro de Educación? Tres cosas: 1º Suprimir una asignatura, 'Ed. para la Cuidadanía', que en mi opinión es fundamental para inculcar valores a los estudiantes; valores cada vez más escasos en una sociedad en la que estamos acostubrados a pisotear a cualquiera por el bien propio, y pretende sustituírla por una que ha llamado 'Ed. Cívica y Constitucional', que gracia, cuando es el primero que está cachondeándose de nuestros derechos constitucionales como son el derecho a la libertad religiosa, a la libertad personal, a la libertad de expresión e información, a la libertad de cátedra, a la libertad de reunión, a la libertad de asociación, al libre acceso a cargos y funciones públicas en condiciones de igualdad... Lo mismo es que este señor no tiene muy claro el significado de LIBERTAD y LIBRE PENSAMIENTO. ¿Qué conseguirá? Borreguitos a los que manejar y que la iglesia meta de nuevo la patita. 2º Quitarle un curso a la secundaria y añadirlo al Bachillerato o Formación Profesional. Vamos a ver, Wert que no se entera usted muy bien. Ya es difícil tomar decisiones sobre un futuro laboral incierto cuando estamos a las puertas de la mayoría de edad, que ahora lo que se quiere es que los niños con 15 años tengan esta responsabilidad de decisión sobre sus hombros; ya de paso, les podríamos pedir consejos económicos, que lo mismo, ellos son capaces de sacarnos de la dichosa crisis [de la que cada vez tengo más dudas de que en realidad exista]. ¿Cuál será el resultado? Pues que los que estudien estén formándose sobre temas que no les interesarán a la larga, que llenarán, aún más, las estadísticas de desempleo y que se convertirán en un proletariado descontento que trabajará [el que pueda conseguir trabajo, claro] para que el rico viva mucho mejor. Y 3º y último de momento, su idea de imponer el bilingüismo como en Alemania tiene trampa. Que habría que impartir asignaturas en inglés y acostumbrar a los alumnos desde niveles básicos, por supuesto, el problema está en que este ministro tiene en mente reunir a las distintas comunidades para definir el término bilingüismo; ¡ains! y el muy iluso pretende que los vascos y los catalanes antepogan el inglés a sus lenguas. ¿Te digo lo que va a pasar? Que esos alumnos de primaria van a seguir aprendiendo listitas de vocabulario que hacen sonreír a las abuelas porque sus niños saben identificar a los 'cats' y los 'dogs' sin equivocarse en lugar de enseñarles expresiones básicas de comunicación. Por otro lado, cada comunidad con lengua propia se negará a darle a idomas clave como el inglés, alemán, francés o incluso chino la importancia que se merecen, pues tienen incrustadas esas ideas arcaicas de nacionalismos en la mismísima médula espinal, lo que les impide ver más allá de sus fronteras lingüísticas.
Hago un llamamiento a los colegas del gremio, los educadores no podemos quedarnos de brazos cruzados ante estas pretensiones. La que avisa os garantiza que el panorama se oscurecerá como Wert consiga sus objetivos y no quiero que llegue el momento en el que tenga que propagar eso de 'ya os lo dije'. Gritemos, protestemos, reivindiquemos que lo que no queremos precisamente es la no educación; ya está bien, dejemos de copiar sistemas educativos de otros países y creemos uno propio y genuíno en el que los educadores tengamos más implicación y capacidad de decisión. Hagámosle caso al refranero popular y lo mismo que el zapatero tiene que dedicarse a sus zapatos, los educadores deberíamos encargarnos de la educación desde su base y entonces sería otro gallo el que cantaría.
Nunca se debe perder la esperanza. Esperanza la que se mantiene cuando las cosas no funcionan bien del todo. Todo lo que parece conocido deja de serlo en cuestión de segundos. Segundos los que nos faltan en unas vidas que van demasiado deprisa. Deprisa corren los relojes de los amantes entretenidos. Entretenidos los momentos en que, junto a una caliente lumbre, un chocolate espeso y una buena compañía en los días de frío es hasta fácil mantener los pies calentitos.
¡¡¡FELIZ 2012!!!
3.- Divorciado de Catalina y viudo de Ana, Enrique tenía que seguir intentando tener el ansiado descendiente varón. Sería Juana Seymour (1509-37), la candidata a convertirse en la tercera esposa del rey, se convirtió en la madre de su esperadísimo hijo. Tras haber sido asistente de sus anteriores esposas, Juana comenzó a despertar el interés del monarca y 11 días después de morir Ana se casaron en el palacio de York. Tras 8 meses de idílico matrimonio la reina consorte quedó embarazada. Con cada mes de embarazo la reina engordaba más y más, tanto que su salud se resintió, lo que le llevó a morir 12 días después del nacimiento del futuro Eduardo VI (1537-53) de Inglaterra e Irlanda.

4.- Con Ana de Cléveris (1515-57) Enrique tuvo un matrimonio destinado al fracaso. Llevaba 3 años viudo y no mostraba mucho interés en querer casarse de nuevo, pues ya tenía el hijo que tanto anhelaba, sin embargo, su canciller Thomas Cromwell (1485- 1540) insitía en la idea de un nuevo enlace. El monarca era aliado del noble alemán Juan III (1490-1539) duque de Cléveris, por lo que recibió un retrato de sus hijas Ana y Amelia. Enrique siempre tuvo algo de recelo al respecto y tras no consumar el matrimonio pidió su anulación sin querer llegar a ser injusto o violento. Ordenaron a Ana abondonar la corte y poco tiempo después le pidieron su consentimiento para la nulidad, no sin antes ser cuantiosamente recompensada.
5.- A Catalina Howard (1520-42), la prima de Ana Bolena, le tocó el papel de dama de compañía de la reina Ana de Cléveris antes que el de reina consorte. La adolescente fue la amante de un rey cincuentón, diferencia de edad que Enrique compensaba con exquisitos regalos. Consideraba a la joven un ser virtuoso, ignorando su pasado tormentoso como amante de varios hombres desde los 12 años, y pensaba que la reina no le podía corresponder por el rechazo (y el asco) que le profesaban sus kilos de más. Catalina encontró un entretenimiento amoroso en Thomas Culpeper (1514-40), un caballero inglés y cortesano de su marido desde 1537. El rey se enteró de la traición por una carta de amor interceptada de la reina. Encerró a su esposa en la Torre de Londres, ejecutó a su amante y dos años más tarde la joven Catalina acabó de la misma manera que su prima.
6.- La última esposa de Enrique fue Catalina Parr (1512-48) que se convertiría en la primera reina consorte de Irlanda. Para ella su tercer matrimonio la convirtió en confidente y enfermera de un rey caprichoso, obeso y enfermo de sífilis. Gracias a sus dotes conciliadoras, las hijas de matrimonios anteriores de su marido se reconciliaron con él. Con Eduardo se llevaba muy bien y siempre trató de forma ejemplar a los hijos ilegítimos de Enrique. Durante tres meses de ausencia de su marido fue regente y se encargó personalmente de la formación de su hijastra Lady Isabel. Tras enviduar de Enrique, se le siguió considerando reina de Inglaterra por expreso deseo del difunto rey.
Estas fueron las mujeres oficiales de un rey con fama de verdugo. De sus amantes: Elizabeth Blount, María Bolena, María Berkeley y Juana Dyngley ya os contaré algo en otra ocasión.


