Un nuevo año, pero no paran de sucederme cosas que ya conozco: no comí las 12 uvas (porque no me gustan), tuve tarta en mi cumple (me encanta el chocolate!), me marea el gentío que hay por todas partes haciendo compras (todo el mundo deja ésto para última hora, incluida yo), sigo sin encontrar aparcamiento cerca de casa (de este año no pasa que le mande un escrito a la alcaldesa para que se decida a permitir las "zonas estacionamiento para residentes" desde ya mismo). En fin, parece que ciertos rituales nunca cambian. La que tampoco cambia soy yo. Aunque tenga un año más, la del espejo sigue siendo la misma...
Mi nombre es el mismo que el de mi padre (Manuel), pero adaptado para la mujer (Manuela). Lo detesto, de siempre lo he odiado, pero sus diminutivos me gustan mucho menos (Manoli, Manuelita, Manolita). Prefiero su versión en inglés (Emma) y me suena bien cuando mis amigos me llaman por su abreviatura (Manu)… No se os ocurra pensar que es nombre para chicos, los Alejandros y Alejandras son llamados Álex indistintamente; así que ¿por qué los Manueles y las Manuelas no nos podemos llamar Manu por igual?
Mi pelo y mis ojos son oscuros, pero mi piel tiene un blanco fantasmal… Encima, hay un pequeño contratiempo, me gusta vestir de negro, por lo que parezco más Cásper que el fantasmilla de la película.
Mi pasión es el cine, seguida de la pasión por la lectura. Películas y libros complementan mi mundo. Si no sabes dónde encontrarme busca en un cine o una biblioteca, en alguno de los dos sitios habrá suerte.
Mi color el azul en todas sus gamas. Azul oscuro para la ropa, azul eléctrico para decorar una habitación, azul turquesa en la tinta del bolígrafo para escribir historias, azul claro+plata para los complementos, azul metalizado para el coche, el Azul de Cristian Castro para bailar y el Azul de Elefantes para cantar.
Mi familia es sagrada y se encuentra por encima de todo. Los protejo y me protegen, les guío y me guían, los respeto y me respetan, los quiero y me quieren… Siempre es un continuo trueque de emociones. Con el resto de familiares y amigos más cercanos la relación es muy parecida.
Me encantan los animales, sin embargo, me dan un asco tremendo los gusanos. No puedo con todo un batallón de seres pequeñajos revolviéndose y arrastrándose con torpes movimientos. Cuando me muera, que me quemen, no voy a darles el gusto a los asquerosillos anélidos de tener un festín conmigo.
Me infunde respeto la velocidad, por eso siempre respeto los límites de las señales al conducir y me enfado si me llevan en un coche a más de 120 km/h.
Me gusta llevar la razón. Eso de argumentar y ver que convences al oratorio es una sensación única. Sin embargo, aunque cueste admitirlo, no siempre tengo por qué ser razonable.
Me disgustan las injusticias y me cabrean las mentiras mal intencionadas (de vez en cuando es hasta necesario contar alguna que otra mentirillilla). Creo que es sencillo hacer el bien y no entiendo las razones y los intereses que tiene la gente para fastidiar y hacer daño sin medida.
Conmigo es difícil aburrirse. Charlo hasta por los codos y nunca se me acaban los temas de conversación.
Conmigo los amigos tienen una buena amiga. Sincera, leal y conciliadora. Dispuesta a escuchar problemas, a prestar el hombro para la lloreras, a ser la primera para un bombardeo y la última en abandonar el barco.
Conmigo vivo 24 horas al día y si hasta yo soy capaz de soportarlo, va a ser que no tiene que ser tan mala la convivencia con alguien como yo después de todo ;D
http://www.youtube.com/watch?v=lI07qgtZ9e0
Petardy en la playa de Camposoto (San Fernando, Cádiz. España)
¡FELIZ 2010!





























