sábado, 3 de diciembre de 2011

Trastorno disociativo

Definen, los entendidos en la materia, la doble personalidad como un trastorno disociativo de la identidad del 'yo', por el cuál los afectados nos muestran dos personalidades distintas que nada tienen que ver la una con la otra, pero mi pregunta es: ¿están enfermos los fariseos?



Hay que tener cuidado porque no es lo mismo padecer esta enferdad (que hay que tratar con respeto) o ser un falso/a de cojones (rehusarlos en todo momento); existen diferencias. ¿Cómo se detectan? En principio parece que ambos presenten una conducta parecida. Todos hemos pensado de alguien que es como el Dr. Jekyll y Mr. Hyde sin conocer el origen de su engaño; cierto es que algunos tendrán el trastorno disociativo en sus conductas, pero la inmesa mayoría, y es una verdad como un templo, son más falsos que las monedas de madera. Esos hipócritas nos tienen rodeados y en múltiples ocasiones hasta logran encandilarnos con sus tretas y despistarnos con elaboradas estragemas.





Amigos, yo, después de años de experiencia, he aprendido a diferenciarlos y ahora quiero compartir con vosotros el método de detección de los dignos herederos de Judas: 1/ no fiaros de las medias sonrisas (en cuanto os deis la vuelta os clavarán puñales por la espalda); 2/ tened cuidado con la extesión de los secretos que desvaláis (en portada de prensa rosa se convertirían si sois famosos); 3/ sospechad si lloran con vosotros (porque se alegran, os lo aseguro, de vuestros males); 4/ eludid que os aconsejen y den discursos de moralidad (lo hacen para que dudéis de lo que en realidad os interesa) y 5/ evitad que se metan en vuestras camas (son eruditos en desnudar hasta el alma para arañar corazones y machacar cerebros).














No por lo desconfiada que he llegado a ser se supone que le voy a ir aplicando las cinco reglas a toda la persona que conozca o que quede por conocer, aunque sí que me curo en salud y tengo no mucho, sino muchísimo cuidado con lo que hablo, cómo lo digo y a quién me dirijo. He llegado a una etapa en la que es mejor desconfiar que pensar que 'to'l mundo es weno'. Como no tengo doble cara, no me gustan los impostores; como no miento, detesto que me traicionen; como no me río de nadie, no me apetece que anden cachondeándose de mí. Quizás me han timado tantas veces que ya me he cansado de perdonar.




8 comentarios:

Dalo dijo...

Piensa mal y acertarás. Es cierto que hay mucha gente demasiado hipócrita y es necesario ponerse un escudo para que no te caigan flechas. Saludos.

Nora dijo...

Muy bueno Petardy.
Yo te digo con más simpleza y menos inteligencia que la tuya...así...como de instinto no más: cuidado con las miradas esquivas del sontiente, el amable o el condescendiente, en cuanto se le presenta la situación que lo disgusta no solo muestra los dientes sino que muerde
un beso

Carla dijo...

Cuando nos volvemos así de desconfiados, nos es difícil querer :(

Petardy dijo...

Dalo: eso siempre, acertaremos, sin duda, pensando mal. Para que pensemos bien nos hacen faltas muchísimas pruebas y demostraciones sinceras de esa gente de la que no acabas de fiarte.

Nora: mordaz comentario ¿Y decías que no me ibas a contestar de manera inteligente? Me encantó lo de los mordiscos; ahora siempre imaginaré sus caras como las de los perros gruñones que te enseñan los piños sin que lo esperes.

Carla: Que va, yo quiero a las personas que se lo merecen y disipan ese instito mío de detective privado y desconfiado. Todos esos que perdieron mi cariño y respeto son los que tendrían que preguntarse por qué dejé de confiar en ellos.


¡Feliz comienzo de semana!

Juan dijo...

Ea!! sabios consejos!!
Los tomaré en cuenta para gente así!

gracias amore!!

besotes!

Juancho!

Petardy dijo...

No soy muy buena consejera, amigo Juancho, sólo me limito a contar mis vivencias y a cabrearme con lo que me molesta. Ahora mismito, no soporto el falserío que me rodea.

Un besote tan grande que sería capaz de dar la vuelta al mundo dos veces, muuuuuuuuuuuuuuaca!!!

ulises dijo...

A los que tienen doble personalidad es muy difícil pillarlos. Se creen sus propias mentiras. Los otros tarde o temprano dejan ver sus miserias.

Juan dijo...

Yo estoy contigo en lo de que no cambian, eso estoy seguro, pero una primera confianza no esta mal que la tengas, con eso no digo que confies en todo el mundo pero si no lo haces es posible que te pierdas a alguien importante en tu vida por ello. Un besazo.