miércoles, 5 de enero de 2011

Mircorrelatos VIII


· Lágrimas de cebolla ·
Acababa de remodelar la cocina y Helena pensaba que le había quedado de cine. Barra americana, frigorífico de dos puertas, horno pirolítico y todo un sinfin de detalles. Aquel día se preparaba el almuerzo, el primero después de la costosa remodelación. Mientras cortaba cebolla, lloraba. Podrían haber sido lágrimas de desencanto: estaba rondando los cuarenta y no había tenido mucha suerte sentimentalmente hablando. Jeray la había engañado con una amiga de ambos; Ponti (ya no recordaba ni su nombre) era demasiado mujeriego; Marcos sólo la quiso para lo que la quiso; Pablo fue un abismo de hombre ideal; Luís nunca llegó a ser más que un amigo; Ernesto la decpcionó desmesuradamente y Andrés, su historia con él no sabía ni como calificarla. No lloraba por ninguno de ellos. Su cebolla frita, con huevos y chorizo, también fritos, le iban a sentar de maravilla y sus lágrimas sólo eran causadas por los minuciosos cortes que le hacía a la cebolla.

7 comentarios:

Mistral dijo...

¡No hay nada como una cebolla a tiempo!!

Un placer leerte

El Mar no Cesa dijo...

Tienes una forma de contar los relatos muy bonita, de verdad. Me ha gustado que no llorara por nada que ya habia pasado y no se puede solucionar ya, si no que se dispusiera a darse ese gusto comiendo lo que queria, en la cocina que quería.
Un abrazo, y si, hemos recibido bien el año, y tu?.
Mar.

Byron y Xinver dijo...

Qué buena historia. A mi me parece un relato de "autodeterminación", aunque parezca paradójico, pero si uno o una llora, que sea por sus propios medios (actos = cebolleros) y no por causa de otros. Al menos de vez en cuando.
Besos.

Quequieresquetediga dijo...

El trabajo me ha mantenido ocupada y lejos, viajando. Ahora que estoy de vuelta, mi niña, te vengo a felicitar el año nuevo. Muy buenos los ultimos microrrelatos, sobre todo el del encuentro entre los examantes... Real como la vida misma.

Petardy dijo...

Llorar sienta casi tan bien como reír. El momento de después es de total desahogo ^_^

Dalo dijo...

Preferible llorar por la cebolla que por esos impresentables. Saludos.

Carla dijo...

Me encanta tu microrrelato ;) Y la imagen es genial :D Besitos Petardy :P