miércoles, 21 de octubre de 2009

Vidas curiosas VII: Roald Dahl










¿Qué podrían tener en común “36 horas (George Seaton, 1965)”, “Sólo se vive dos veces (Lewis Gilbert, 1967)”, “Chitty Chitty Bang Bang (Ken Hughes,1968)”, “Willy Wonka y la fábrica de chocolate (Mel Stuart, 1971)”, “Relatos de lo inesperado (1979)”, “Los gremlins (Joe Dante, 1984)”, “Breaking point (Peter Markle, 1989)”, “Las brujas (1990)”, “Four Rooms (Allison Anders, Alexandre Rockwell, Robert Rodríguez & Quentin Tarantino, 1995)”, “James y el melocotón gigante (Henry Selick, 1996)”, “Matilda (Danny DeVito, 1996)”, “Génesis y catástrofe (2000)”, “Charlie y la fábrica de chocolate (Tim Burton, 2005)” o “Fantastic Mr.Fox (Wes Anderson, 2009)” aparte de ser títulos de películas conocidas? Pues todas estas historias son guiones y/o adaptaciones de cuentos y relatos que salieron de la misma cabeza, la del mundo imaginario de Roald Dahl.

De padres noruegos, este escritor británico, llegó al mundo el 13 de septiembre de 1916. Astri, su hermana mayor, y Harald, su padre, murieron con pocas semanas de diferencia y Sofie, su madre y reciente viuda, prefirió quedarse en el Reino Unido para criar a su hijo como deseara su marido en vida. Roald asistió a la prestigiosa Escuela de la Catedral en Llandaff, Gales, hasta que llevó a cabo una broma pesada con otros cuatro compañeros. Tras el castigo que el director les impuso, su madre lo sacó de aquella escuela que castigaba a sus alumnos bastoneándolos.

Entre 1923-29 fue enviado a estudiar en el colegio privado de St’s Peter School en Weston-Mare. El siguiente centro fue la Repton School en Derbyshire; allí pasó una buena época y aquel también fue el lugar dónde descubrió cierto interés por la fotografía. Entre escuela y escuela, durante su infancia y su adolescencia, Roald siempre pasaba sus vacaciones en Noruega.

Tras terminar la época escolar, se convirtió en explorador. Vivió en Terranova, trabajó para la compañía petrolífera Royal Dutch Shell y después de dos años de entrenamiento lo destinaron a Dar-es-Salaam
, Tanganica (actual Tanzania). En 1939 ingresó en el Royal Air Force del ejército británico y demostrando que era capaz de hacer rutas imposibles, consiguió ser aceptado para una misión de entrenamiento en Nairobi junto con otros 16 valientes, de los cuales 13 morirían en combate. A bordo de su Havilland Tiger Moth sobrevoló lugares como Kenia, Bagdad, Iraq, Egipto o Mersah Matruh, pero el avión tuvo problemas y Roald se vió forzado a realizar un aterrizaje de emergencia. Por desgracia, el tren de aterrizaje se golpéo contra las rocas y el avión se estrelló. Roald se fracturó el cráneo, se rompió la nariz y se quedó ciego. Como pudo se arrastró lejos del avión que había salido en llamas, desmayándose cuando se puso a salvo. Más tarde, escribió sobre este nefasto accidente en su primer trabajo publicado. Tras el rescate y los primeros auxilios, fue trasladado al hospital de la Royal Navy en Alejandría. Estuvo 8 semanas ciego y al recuperar la visión se enamoró de la primera persona a la que consiguió ver, la enfermera Mary Welland. 5 meses más tarde de su ingreso en el hospital, Roald estaba volando de nuevo prestando servicio en Grecia y Siria. Al terminar la guerra, consiguió un rango de cuarto grado.



1942 fue el año en el que tomó la escritura como profesión. Lo habían delegado a Washington, DC como Agregado Militar Aéreo y fue allí dónde publicó su primer cuento (“A Piece of Cake” = “Pan comido”, historia en la que contaba su accidente) en el Saturday Evening Post. Cobró 1.000 dólares por el trabajo y comenzó su carrera como escritor. Su primer relato para el público infantil fue un encargo de Walt Disney (1943) y con el paso de los años Roald continuó creando algunas de las historias para niños más originales y admiradas del siglo XX (la mayoría publicadas con ilustraciones de Quentin Blake). Al mismo tiempo, ganaba fama escribiendo macabros cuentos (tiene más de 70) para adultos que se publicaron en conocidas revistas (Playboy, The New Yorker, Ladies Home Journal, …), que fueron recogidos en diversas antologías y algunos llegaron a ser publicados sólo después de su muerte. Durante la década de los ’60, Dahl tuvo que dedicarse a escribir guiones para ganar dinero. A Roald le gustaba pasar muchas horas en su casa del jardín, si él permanecía allí su familia sabía que no tenía que molestar mientras él estaba en fase de creación.



Estuvo casado con Patricia Neal (actriz americana) durante 30 años. La pareja tuvo 5 hijos [Tessa, Olivia (fallecida a los 7 años a causa de encefalitis provocada por el sarampión), Theo, Ophelia (directora y cofundadora de Partners in Health, una ONG dedicada a proveer cuidados médicos a las comunidades más empobrecidas del mundo) y Sophie]. En 1983, se casó con su segunda esposa, Felicity A. d’Abreu, la mejor amiga de su primera mujer. La publicación póstuma en 1991 de “Memories with Food at Gipsy House”, escrito junto a su esposa Felicity, mezclando recetas, recuerdos de familia y reflexiones del autor sobre sus temas favoritos, culmina la obra de todo un genio de la literatura universal. La leucemia pudo con él, muriendo el 23 de noviembre de 1990, pero los esfuerzos y compromisos que Roald tuvo con la investigación neurológica, la hematología y la alfabetización continúan desde la R.D. Foundation. En su honor, también se han creado la R.D. Children’s Gallery y el R.D. Museum and Story Centre.



7 comentarios:

REBELDE dijo...

Interessante documente Beijos.

joselop44 dijo...

Hoy has conseguido que sea un poco menos inculto que ayer. Desconocía por completo al personaje y no por que fuese aburrido.
Una vida llena de aventuras y vivencias.
Un abrazo guapa

Sara dijo...

Es uno de mis escritores favoritos.
Pásate por mi blog, hay algo para ti. :)

Jorge dijo...

Muchas veces no conoces a nadie, y ¡¡TOMA!!! ya lo conoces en un ¡¡plis plas!!
Gracias por tu visita y hasta pronto

Mary Lovecraft dijo...

Interesantísima entrada querida Petardy ¿quieres creer que conocía bastantes de sus adaptaciones pero en absoluto sabía que fueran creaciones de este señor?

gracias por dármelo a conocer :)

increíble el universo que este señor creó: el de su propia y particularísima imaginación.

un beso mi niña, que pases muy feliz finde!

:****

Byron y Xinver dijo...

Vaya, algunas (muchas) de esas historias si nos han gustado siempre un montón, no sabíamos que salían del coco de este señor. Un abrazo.

Petardy dijo...

Me alegra comprobar que ahora la figura del gran Roald Dahl os es algo más cercana. Disfrutad lo que queda de finde. Besitos pa'repartir.