sábado, 10 de enero de 2009

Vidas curiosas III: Julio César



GAIUS IULIUS CAESAR nació el 13 del mes romano Quintilis (que desde su muerte es nuestro mes de julio). Cada romano tenía tres nombres: praenomen = rama de la gens/tribu de procedencia, nomen = propio de la gens y cognomen = apodo que la familia imponía al recién nacido. Aunque pueda parecerlo, la palabra “cesárea” no es un homenaje a Julio César, sino que lo llamaron así debido a que nació con ese tipo de operación; en latín “scisura” significa “corte”, y parece que Julio no se cortó ni un pelo para llegar a lo más alto. Su apellido le venía de sus antepasados, los Julios; de origen púnico, traducido como elefante por la gran memoria y longevidad de sus componentes. Dicha familia fue de las más laureadas de Roma, tanto que se creían descendientes de la misma Afrodita.

En su juventud fue bien parecido y de grandes ojos negros; con una belleza digna de féminas. Tan bello era, que uno de los reyes de su época, se enamoró de él, y quiso convertirlo en su amante, travistiéndolo y maquillándolo como a una muchacha más.

El mejor de los militares: luchó en primera línea de la guerra contra los galos, terminando con la conquista de toda la Galia. Peleó contra los germanos a orillas del Rin y envió dos expediciones a Britania. Formó el primer triunvirato conocido, que no reconocido, junto a su amigo Craso y su yerno Pompeyo, que llegaría a su fin con las muertes de su única hija, Julia, y de Craso (54 y 53 a.C.). Al desaparecer todo vínculo de unión entre ambos, la separación entre Pompeyo y César fue inminente. Cada uno deseaba imponerse debido a su tendencia al poder personal, lo que provocaría una encarnizada guerra civil. César persiguió a Pompeyo hasta Egipto. Allí lo asesinó y al mismo tiempo conoció a Cleopatra VII, madre de su supuesto hijo ilegítimo, Cesarión. Resolvió el enfrentamiento dinástico que ella tenía con su hermano Ptolomeo XIV, haciéndose con el control del país, mandando envenenar al rey y dándole el mando a la nueva reina. Después viene lo de la intensa relación de amor-odio que ambos mantuvieron hasta que apareció en escena Marco Antonio.


Para celebrar sus victorias en Oriente, Julio César invitó, durante varios días, a 260.000 personas que comieron en 22.000 mesas. Este banquete es el mayor de la historia del que se tiene conocimiento. Meses antes, César dictó un edicto con el que se permitía eructar y/o expulsar los gases en los banquetes; así que tan “sana” costumbre no es originaria de la cultura musulmana, sino que es consecuencia de la ley que César dictó por los problemas que uno de sus familiares tuvo en una comida en la que estuvo al borde la muerte por aerofagia mientras que, por educación, se guardaba los gases… No quiero ni imaginar un lugar al que asistieran más de 200.000 personas y la mayoría (o todos) diera rienda suelta a lo que llevaran dentro, ¡menudo ambientillo! ¡Tendría que oler a podrido!

Julio César es el primer personaje histórico del que se sabe que sufrió migrañas. Él escribió lo siguiente sobre su mal: “es un látigo que se estremece en mi pensamiento y me azota cuando menos me lo espero”. Compartía esta dolencia con personas tan conocidas como Edgar Allan Poe, Inmanuel Kant o Lewis Carroll.

De todo el gran zoológico que tenía montado en su palacio, una jirafa era la mascota preferida de César. ¿Cómo sería alimentar al animalito o sacarlo a pasear?

No debería contar este secreto, pero a Julio César había algo que lo preocupaba mucho: su calvicie. Tal era la obsesión por su alopecia, que mandó ejecutar a uno de sus enemigos y luego pidió que le cortaran la larga y rubia cabellera para hacerse una peluca (no he podido verificar el nombre del "afortunado" donante).

El calendario egipcio, sin años bisiestos, fue utilizado hasta el año 46 a.C., con lo que había acumulado bastantes días de error. Julio César resolvió el problema: introdujo un día extra cada 4 años, pero antes, y para compensar el desliz en el cálculo de los astrólogos egipcios, a ese mismo año tuvieron que añadirles dos meses extras, así como 23 días más en Febrero. Por lo tanto, el año 46 a.C. se convirtió en el año más largo que se conozca, con 455 días. Al convertirse en fundador del nuevo calendario, Julio César se dedicó un mes a sí mismo, el ya mencionado mes de julio, con 31 días. Cuando su sobrino Octavio Augusto se convirtió en emperador de Roma, también se apropió de un mes, el de agosto, al que le añadió un día más, quitándoselo al mes de febrero. En los reinos de Aragón y Castilla se contaron los años según la era de César hasta el siglo XIV.
La muerte de Julio César y J.F. Kennedy coinciden en que la noche después del asesianto de JFK en 1963 los planetas se alinearon tal y como lo estuvieron el día del asesinato de César; como si cada evento histórico se tuviera que repetir de manera cíclica.

CÉSAR es un término universal. Con raíz latina “caesar” que dio lugar a palabras como KAISER o ZAR (CSZAR), conmemorando el término, mucho tiempo después, a ese primer hombre que lo llevó. A su muerte, todos los emperadores romanos lo usaron como nombre propio, identificándose con aquel primero, descendiente de dioses y que supo conquistar el mundo conocido.

Cayo Julio César (100 a.C. – 44 a.C.): soldado, estratega, orador, emperador, padre, esposo, amante,… Pero sobre todo, persona traicionada por aquellos en los que él más confiaba.











6 comentarios:

Nadiemeentiende dijo...

Esta entrega de "Vidas Curiosas" ha sido la mejor!. Bueno, también porque me interesa más el tema, jeje. Este tío sí que ha vivido, eh?. He tenido en mis manos biografías suyas y en todas me he tenido que parar a leer algún pasaje. No fue tan grande como "Mégas Aléxandros", pero también fue un auténtico líder. Me han gustado mucho las anécdotas. Por cierto, en días claros, desde Cádiz, se puede ver el Heraklión, donde estuvo y pernoctó una noche Iulius Caesar y tuvo aquel sueño premonitorio de su mega-conquista!.

Trillones de muacas!!

Descubre Irlanda dijo...

Hola Petardylandia, me ha gustado tu resumen sobre Julio César pero discrepo en lo siguiente:

-- "En su juventud fue alto"

Todo lo contrario, de complexión menuda, como casi todos los grandes generales de la Historia.

-- "había algo que lo preocupaba mucho: su calvicie."

Sin entrar en detalles, el gran problema de César fue la epilepsia, la cual intentaba ocultar bajo cualquier medio pues no daría buena imagen a sus legiones. Cuando algún cónsul le sorprendía en uno de sus ataques controlados por los médicos, éste lo achacaba a visiones divinas.

-- "Tal era la obsesión por su alopecia, que mandó ejecutar a uno de sus enemigos, el jefe galo Vercingétorix, y luego pidió que le cortaran la larga y rubia cabellera para hacerse una peluca."

¿¿Cómo??

No consta en ningún archivo tal afirmación. Vercingétorix, hijo de Celtillus, rey de los arvernos, el victorioso contra César en Gergovia fue mandado ejecutar en el año 46 a. C. justamente por eso, por haber sido el único personaje histórico en vencer a César.

Cabe destacar que no fue ejecutado en el 49 a. C. tal y como afirma la placa en la cárcel del Marmetino -que te recomiendo visitar- en Roma.

Respecto a la larga cabellera rubia de Vercingétorix, no fue tal dado que tras unos años en la cárcel, el pelo comenzó a ser una masa grasienta de piojos y demás enfermedades del cuero cabelludo.

Vercingétorix no fue ahorcado como un Rey pues César pretendía infundir una imagen de miedo total hacia el galo por lo que, respetando algunas de sus vestimentas militares, no le lavó ni aseo para dar un aspecto de mayor miedo a la población que ya contempló horrorizada el millón de esclavos celtas, salvajes para ellos que César trajó de las Galias al acabar la guerra en el año 50 a. C.

-- "Cayo Julio César (100 a.C. – 44 a.C.): soldado, estratega, emperador, padre, esposo, amante"

Se te olvida la fundamental, antes que soldado era político, de ahí su enorme valía.

Sabía qué quería y cómo conseguirlo en todo momento, si tenía que aprender el arte de la guerra, lo aprendía con matrícula no solo aplicando las estrategias anteriores sino aportando las propias, aunque eso sí y como todos los grandes generales, sacrificando todo cuanto hiciera falta con tal de conseguir la gloria de la victoria reservada a los vencedores.

Besos,
Luis :)

P. D. 1: Por cierto, aunque el grado de salvajismo de los celtas era evidente, no lo era tanto como lo pintó César, pues no olvidemos que existe la rama de los druidas, expertos herbólogos, médicos e historiadores... de hecho el profesor particular de César era druida.

Conclusión: No todo lo que dice 'ArteHistoria' es correcto, te recomendaría contrastar varias fuentes y no copiarlas directamente, y menos sin citar la fuente.

Petardy dijo...

1º a mi bro: me vas a tener que llevar a ese lugar dónde dices que se ve el sitio en el que durmió César. Me llevaré la cámara para plasmar el momento.

Ahoran a Luis:"Wauuuuuuu", me has dejado "flipá". Antes de nada, decirte que mi sección de "vidas curiosas" intento hacerla en clave de humor, sin ánimo de ofensa, pero nunca escribo nada que no haya constrastado antes; aunque también te lo digo, me hace falta una sola persona que discrepe para rectificar. Gracias por tu consejo. Haré los cambios en breve.

Kisses.

Descubre Irlanda dijo...

Hola Petardy,

De nada, tampoco son cosas extremadamente importantes, pero sí me ha parecido conveniente comentártelo ;)

Besos y nos leemos :)

Luis

Descubre Irlanda
http://descubreirlanda.blogspot.com/

Petardy dijo...

Revisión completada y texto moficado.

Un saludo y que os sea al día leve.

Javier Cercas Rueda dijo...

A falta de leer las cinco novelas de Colleen McCullough y las serias biografías de Carcopino y Goldssworthy, y descartadas otras cosas más flojillas sí leídas (Gallo, Shakespeare o Eslava Galán), me quedo con estos:

Vida de los doce césares, de Gayo SUETONIO TRANQUILO (S. I ddC)
Querido Bruto, de José Ramón AYLLON (1999)
Los idus de marzo, de Thorton WILDER (1948)

En primero me encanta por el estilo, por ser una fuente cercana y por que, de paso, aprendemos todo lo esencial sobre la familia Julia-Claudia y demás césares. El segundo es una novelita breve y sencilla, perfecta introducción al mundo romano. Es insuficiente, pero la he recomendado mucho pues actúa de reclamo infalible de otras lecturas. La tercera es una novela epistolar deliciosa, llevada técnicamente con virtuosismo, imprescindible.